La tradición sevillana también puede hacerse viral
El Cateto es uno de esos bares que forman parte de la identidad de Sevilla.
Un establecimiento de barrio, cercano y auténtico, vinculado a una reconocida saga familiar de hosteleros y convertido en todo un referente de la ciudad gracias a una especialidad muy concreta: sus caracoles.
En Sevilla, los caracoles son mucho más que un plato de temporada. Son una tradición, un ritual y casi una religión. Cada año, su llegada marca uno de los momentos más esperados del calendario gastronómico de la ciudad.
El Cateto cuenta con una receta reconocida y premiada en numerosas ocasiones, defendida por generaciones de clientes y considerada por muchos sevillanos como una de las mejores de la ciudad.
Nuestro reto consistía en trasladar toda esa historia a las redes sociales, rejuveneciendo la comunicación sin perder la esencia de un bar sevillano de toda la vida.
Cuando comenzamos a trabajar con El Cateto, partíamos de una marca con una personalidad muy definida, una larga trayectoria y una importante vinculación emocional con su público. No queríamos cambiar lo que representaba. Queríamos encontrar una nueva forma de contarlo. La estrategia se centró en adaptar la tradición del establecimiento a los nuevos hábitos de comunicación, utilizando las redes sociales para acercar El Cateto a nuevas generaciones y recordar a toda Sevilla por qué continúa siendo uno de sus bares más reconocidos. Desarrollamos una línea de comunicación capaz de combinar el carácter popular, familiar y auténtico del negocio con una producción audiovisual más actual, una planificación estratégica y campañas publicitarias diseñadas para amplificar los momentos más importantes del año.
Rocío Trigo, propietaria de El Cateto y miembro de la familia hostelera que ha construido la historia del establecimiento, se convirtió en el eje principal de la comunicación. Rocío representa perfectamente la evolución del proyecto: una nueva generación que busca rejuvenecer el concepto, modernizar su imagen y ampliar su alcance, manteniendo intactos los valores, las recetas y la esencia del negocio familiar. Su cercanía, naturalidad y profundo conocimiento del producto nos permitieron humanizar la marca y establecer una relación mucho más directa con la audiencia. A través de sus vídeos, Rocío comenzó a contar la historia de El Cateto, a presentar sus especialidades y a acompañar a la comunidad durante los momentos más importantes de su calendario gastronómico. De esta forma, la marca dejó de comunicarse únicamente a través de sus platos y comenzó a hacerlo también mediante un rostro reconocible, cercano y completamente vinculado a su historia.
La comunicación de El Cateto gira alrededor de los momentos que forman parte de su identidad. Diseñamos estrategias específicas para las principales temporadas del año: la Navidad, los guisos de invierno y, especialmente, la esperada temporada de caracoles. Cada campaña se trabajó con una planificación propia, adaptando el contenido, el mensaje, la creatividad y la inversión publicitaria al comportamiento del público en cada época. Durante la Navidad reforzamos el carácter familiar y tradicional del establecimiento. En los meses de frío pusimos en valor sus guisos, su cocina de siempre y esos platos que forman parte de la memoria gastronómica sevillana. Con la llegada de los caracoles, convertimos el inicio de la temporada en uno de los grandes acontecimientos gastronómicos de la ciudad.
Uno de los principales trabajos realizados fue la renovación de la comunicación audiovisual. Creamos vídeos muy cuidados desde el punto de vista visual, pero manteniendo siempre la naturalidad y la autenticidad propias de un bar de barrio. Mostramos el producto, su preparación, el ambiente del establecimiento y las personas que forman parte de El Cateto. No se trataba únicamente de enseñar un plato de caracoles, sino de transmitir todo lo que significa para un sevillano sentarse alrededor de una mesa para compartirlos. La presencia de Rocío Trigo aportó cercanía y continuidad a los contenidos, mientras que la planificación estratégica permitió crear campañas reconocibles, coherentes y adaptadas al lenguaje de las redes sociales. La tradición seguía siendo la misma, pero ahora estaba contada de una forma capaz de conectar con nuevas audiencias.
La estrategia orgánica se complementó con campañas de publicidad digital diseñadas para multiplicar el alcance de los contenidos. Trabajamos una segmentación orientada a llegar a público de toda Sevilla, reforzando el recuerdo de marca y consiguiendo que cada temporada especial tuviera una repercusión mucho mayor. La combinación de estrategia, creatividad, contenido audiovisual y publicidad permitió que el mensaje trascendiera a la comunidad habitual del establecimiento y alcanzara a nuevos públicos. El Cateto no solo se comunicaba con sus clientes de siempre. Estaba recordando a toda la ciudad que la temporada había comenzado.
También desarrollamos acciones con influencers y creadores especializados en gastronomía. La notoriedad generada por las campañas y el crecimiento de los contenidos despertaron el interés de numerosos perfiles gastronómicos, que visitaron El Cateto para probar sus caracoles y compartir la experiencia con sus comunidades. Estas acciones ayudaron a reforzar la credibilidad de la marca, generar contenido desde diferentes perspectivas y aumentar todavía más el alcance de las campañas. Los perfiles fueron seleccionados por su conexión con Sevilla, su afinidad con el producto y su capacidad para transmitir la autenticidad de un establecimiento como El Cateto.
Las campañas de publicidad no solo consiguieron millones de impactos en redes sociales. También permitieron que El Cateto volviera a situarse en el centro de la conversación gastronómica de Sevilla. Desde que comenzamos a desarrollar la nueva estrategia, el establecimiento ha protagonizado múltiples apariciones en prensa y en medios de comunicación de la ciudad. La llegada de la temporada de caracoles, el reconocimiento histórico de su receta y la repercusión de las campañas despertaron el interés de los medios locales, que se hicieron eco del establecimiento y de su importancia dentro de la gastronomía sevillana. Esta presencia mediática amplificó el alcance de las acciones digitales, aportó notoriedad y reforzó el posicionamiento de El Cateto como uno de los grandes referentes gastronómicos de la ciudad. La combinación de redes sociales, publicidad, influencers y prensa consiguió que la marca trascendiera el entorno digital y volviera a ocupar un espacio destacado en la actualidad sevillana.
Los resultados del primer año de trabajo superaron las expectativas. El Cateto vivió una de las mejores campañas de caracoles de su historia, combinando una extraordinaria respuesta en el establecimiento con un enorme impacto digital y mediático. La cuenta multiplicó por diez su número de seguidores y los contenidos alcanzaron millones de impactos. Las campañas también generaron visitas de influencers gastronómicos, numerosas apariciones en medios de comunicación y una gran conversación alrededor de la marca y de su producto más emblemático. Todo este trabajo reforzó la posición de El Cateto como uno de los principales referentes de la temporada de caracoles en Sevilla.
El éxito de la comunicación está respaldado por un producto con una gran trayectoria. Los caracoles de El Cateto han sido reconocidos en numerosas ocasiones con premios culinarios, consolidando la reputación del establecimiento y convirtiéndolo en un destino imprescindible durante la temporada. Nuestra labor no consistió en construir la reputación del producto desde cero. Consistió en amplificar una calidad ya conocida por generaciones de sevillanos y conseguir que llegara a muchas más personas a través de una estrategia actual, cercana y capaz de generar conversación.
El proyecto de El Cateto demuestra que modernizar una marca histórica no significa renunciar a su esencia. A través de Rocío Trigo, de una nueva línea audiovisual, de campañas publicitarias, acciones con influencers y una estrategia de contenidos vinculada a las principales temporadas gastronómicas, conseguimos rejuvenecer la comunicación y conectar la tradición de El Cateto con una audiencia mucho más amplia. El resultado fue una comunidad diez veces mayor, millones de impactos, numerosas apariciones en prensa y una de las campañas de caracoles más exitosas de la historia del establecimiento. No cambiamos el bar de toda la vida. Conseguimos que toda Sevilla volviera a hablar de El Cateto.