Para entender el arroz de las marismas hay que entender el sitio. Y el sitio es una anomalía geológica.
Hace unos seis mil años, lo que hoy es Isla Mayor era el Lago Ligur, una lámina de agua enorme abierta al Atlántico. El Guadalquivir fue depositando sedimento durante milenios hasta convertirlo en marisma y, con el tiempo, en islas. Una de ellas, Ispal, es hoy la plaza de la Alfalfa de Sevilla.
Durante siglos aquello fue tierra de nadie: inundaciones, paludismo, apenas población. Alfonso X se la cedió al concejo de Sevilla en 1253 y la cosa no avanzó mucho más durante seiscientos años.
El giro llegó en 1926, cuando la Sociedad de las Islas del Guadalquivir —capital británico y suizo— compró las tierras y empezó a cultivar arroz, levantando el poblado de Alfonso XIII para los jornaleros. La posguerra aceleró la expansión, y en los años setenta la marisma sumó un segundo producto que hoy es seña de identidad de la zona: el cangrejo rojo.
De lago a marisma, de marisma a arrozal, y de arrozal a la mayor zona productora de arroz de Europa. En menos de un siglo.